Una madre cumple el ritual de ofrecer a su hijo.
Foto: N. C.
Un total de 278 niños y un buen número de mujeres embarazadas formaron largas colas para pasar ayer por el manto de la Lledonera en uno de los actos religiosos más esperados del año. El presidente de la Cofradía de Nuestra Señora del Lledó, Joaquín Borrás, destacó la alta participación popular, que alcanzó el millar de personas, sin duda favorecida por la benigna meteorología reinante en la explanada de la emblemática basílica.
El acto religioso de bendición fue oficiado por el obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, quien pasó a los recién nacidos por el manto verde de la Virgen. La misa anterior fue seguida por varios centenares de feligreses que llenaron el interior de la basílica. Muchos asistentes aprovecharon la ocasión para adquirir medallas envueltas en un lazo azul con la imagen de la Lledonera.
A diferencia del año pasado, cuando se recomendó no besar la reliquia religiosa para prevenir el contagio de la gripe A, en este volvió a cumplirse la tradición. La participación fue masiva, como lo atestiguan los 278 niños que fueron bendecidos frente a los 176 recién nacidos del año pasado. Entre los asistentes figuraron los principales representantes de la Real Cofradía del Lledó.
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